MARZO 2010

Breve informe sobre lo que he propuesto en la CSIC y que seguramente se discutirá el año entrante.

Introducción.-

Es notorio que el contexto de la investigación que se realiza en la Universidad se ha modificado en los últimos años con la aparición de la ANII, del futuro Pedeagro, del Fondo concursable Clemente Estable, SNI, Fondo nacional de Becas, los Convenios de ANCAP y los que se vienen, Convenios ministeriales y con las Intendencias etc. Todo ello agregándole el ya antiguo PEDECIBA. Esta apertura tanto de organismos que demandan o canalizan la demanda de investigación como la apertura de ventanillas de financiamiento han modificado notoriamente los equilibrios internos de la investigación en la Universidad abriéndose puertas muy importantes para áreas como la tecnológica e incluso por arrastre, para las básicas. En este contexto, hoy por hoy y con las orientaciones del gobierno en esta materia, las Ciencias Sociales, las Humanidades y las Artes se han visto perjudicadas con respecto a las anteriores o al menos favorecidas. Como última perla de la ANII, de 70 proyectos financiados por este organismo solo 2 fueron de Ciencias Sociales en el programa II y en el programa I una sola investigación en Ciencias Sociales y ésta, de la Universidad de Montevideo. Es por esta razón que planteamos cambios en relación al Area social pero también cambios más en general porque me da la impresión que el crecimiento global de demandas de investigación, que entendemos que es muy positivo no va acompañado de un crecimiento de la calidad sustantiva de las propias disciplinas sobre las cuales se reposan las investigaciones demandadas.

Es por ello que en la CSIC he propuesto tres modificaciones a los criterios y a las orientaciones de los Fondos para investigar y por otro, una búsqueda de establecer una nueva relación con las autoridades públicas de las Ciencias Sociales. Se busca así un desarrollo equilibrado entre un nuevo marco para el desarrollo de las Ciencias Sociales en la Universidad pero en el marco de un desarrollo y mejor utilización de las investigaciones y/o de las acumulaciones en Ciencias Sociales como fundamento, seguimiento y/o evaluación de las políticas sociales existentes y futuras a desarrollar.

Estos cambios en lo interno a la Universidad son:

Eliminación de las cuotas.-

Hasta hoy en muchos programas se establecía un sistema de cuotas para todas las macro áreas. Por lo anteriormente expuesto, por la ampliación de ventanillas de financiamiento a la investigación diferente para cada área lleva a que las áreas tecnológicas se vean muy favorecidas con respecto a las Ciencias Sociales y es evidente que si desaparecen las cuotas la distribución de proyectos sería algo más favorable para las Ciencias Sociales. Esta propuesta es originalmente de Judith Sutz.

División del macro Area social.

Consideramos que además, es necesario subdividir el Area social tal cual está hoy en día que en la mayoría de los programas es el Macro Area es decir, las artes se evalúan junto a las humanidades y las ciencias sociales. Que además incorpora las investigaciones que se realizan en las áreas tecnológicas, científicas o agrarias que sean sobre temas sociales. Es el caso de los proyectos sobre sociología agraria, historia del arte, etc.

Ante el gigantismo de esta área en total desproporción con respecto al área agraria (dos facultades) y las tecnológicas (también dos facultades) proponemos un social I y un social II. Cuyas fronteras luego habrá que definir.

División del programa I + D.

El programa I+D es claramente el programa insignia de la CSIC. Pero nuevamente el contexto que señalábamos anteriormente está transformando las orientaciones generales de la Investigación en la Universidad, imponiéndole una lógica que no a sido discutida ni calibrada. Y generando lo que a mi entender, pueden ser riesgosa para la misma investigación en esta área. En efecto, las demandas de Investigación por financiamiento directo por parte del Estado son demandas orientadas a darle sustento a políticas de diverso índole. Estos proyectos de investigación muchas veces se presentan a la ANII y simultáneamente a la CSIC quedando a la expectativa de que ventanilla puede financiar el proyecto. Esta “moda”, muy legítima por cierto, lleva a que se abandone la investigación orientada al fortalecimiento de la propia disciplina y esto a la larga puede transformarse en una debilidad para el desarrollo de las Ciencias (sociales incluidas). Es por ello que proponemos que dentro del programa de I+D aparezca una diferenciación que lleve a dos llamados uno orientado al fortalecimiento de las disciplinas y otra orientado a resultados prácticos (a la resolución de problemas prácticos).

En el primer caso no se trata de un programa orientado a las ciencias básicas o fundamentales sino a desarrollar investigaciones sobre las categorías cognitivas que dan base a las mismas disciplinas. (Es de esperar que en este programa aparezcan solos o de forma combinada con otras áreas del conocimiento proyectos de investigación que incorporen matemáticas, lógica, filosofía y/o teoría como áreas problemáticas a investigar). Creemos que esto es crucial para poder desarrollar conocimiento original y con él tener la capacidad de dialogar con otros centros de excelencia en el mundo y además elaborar plataformas que permitan desarrollos relevantes en el campo del conocimiento, incluso el campo aplicado. Este programa sería muy útil en Ciencias Sociales pero es extensivo a todas las áreas del conocimiento porque el problema general no es solo de las Ciencias Sociales.

Estas son las tres grandes propuestas de modificación con respecto a los programas y criterios de la CSIC para el futuro.

Propuesta de la Creación de una Coordinadora de Instituciones que investigan en Ciencias Sociales.

Ante el menosprecio por las Ciencias Sociales en su conjunto por parte del Estado consideramos necesario crear una Coordinadora de Instituciones que tienen programas de investigación en Ciencias Sociales.

Sin lugar a duda la palabra menosprecio puede aparecer como muy fuerte pero me remito a algunas pocas informaciones:

- El fondo nacional de becas a otorgado solamente una beca para Doctorado a un aspirante de Ciencias sociales y otra a un aspirante de Humanidades pero este realizando un Doctorado en Ciencias.

- Esto es grave en sí pero más grave es que solamente se presentaron 15 candidatos a becas de doctorado.

- Como decíamos antes de 70 proyectos presentados al Fondo Clemente estable solamente se financió un proyecto en la modalidad 1 (proyectos caros), y dos en los proyectos de modalidad II.

- Muchos fondos concursables para proyectos no tuvieron en cuenta ningún proyecto en Ciencias sociales aún cuando había una demanda explícita por parte de las autoridades competentes específicas. Ejemplo en los concursos sobre Energía.

Consideramos que los proyectos de investigación en Ciencias Sociales se pueden dividir en tres grandes categorías:

- En la investigaciones orientadas a mejorar sus categorías cognitivas para mejorar a las propias disciplinas sociales. En este caso creo que la única fuente de financiamiento de este tipo de investigación es la propia Universidad y es sobre la cual sugerimos se abra un subprograma específico previamente.

- Las investigaciones que se orientan a dar base sólida la las políticas, fundamentalmente sociales, pero no solo ellas. En el pasado reciente el gobierno se ha abocado a realizar una importante cantidad de reformas (fiscal, MIDES, laboral, de la seguridad social, de la educación, de la salud etc). que a mi entender requerían un conjunto mucho mayor de investigaciones que le diesen sustento y que acompañasen su instalación y desarrollo.

- Finalmente, aquellas áreas de políticas que en principio aparecen como totalmente alejadas de las Ciencias sociales pero que en la práctica concreta requieren de investigaciones sobre distintos aspectos sociales a riesgo de fracasar por generar incertidumbres en la sociedad.

En la segunda y tercer categoría obviamente es posible que la Universidad financie o cofinancie proyectos pero la responsabilidad específica de la demanda, al menos de la demanda estratégica cae en manos del Estado a través de la ANII o a través de convenios con institutos universitarios, o también a través de llamados de oferta. El tema que me parece central es que el Estado debe definir claramente si realmente quiere investigaciones en Ciencias sociales para apoyar sus diseños de políticas o darle un sustento científico o por el contrario no lo ve relevante, no ve la necesidad de investigación en este campo.En este sentido, es imprescindible que se exprese claramente con asumiendo las consecuencias políticas de sus posiciones.

El otorgar alguna miserable cuota de proyectos, becas, etc., a las Ciencias Sociales parece más bien que se hace por un problema de mala consciencia y no por un reconocimiento de la potencialidad de su aporte. Incluso, en  áreas como energía en donde hay una demanda específica de investigaciones en Ciencias sociales pero que no puede cubrirse porque no hay competencias en este campo. La imaginación no permitió pensar en la producción de Diplomas con profesores extranjeros para que permitan el desarrollo de un programa de investigación acorde a las necesidades del país si estas necesidades son de corto plazo . O buscar la posibilidad de financiar becas de doctorado en el exterior justamente para obtener personal calificado en aquellas áreas que no se pueden cubrir con los investigadores existentes en el momento.

Creemos que la gran responsabilidad de la realidad que vivimos no es sin embargo del Estado sino de la incapacidad de las Ciencias Sociales de darse alguna forma de organización, aunque sea mínima para poder hacerse escuchar como un colectivo común. La posibilidad de copiar experiencia del Pedeciba es imposible, por un sin número de razones. Mi propuesta es realizar una coordinadora de Instituciones de Ciencias sociales (que realizan investigaciones a partir de un programa de investigación), que nombre delegados que, a su vez pueda nombrar delegados que tengan respaldo para hablar en nombre de todos los centros de investigación, en suma puedan hablar por las Ciencias Sociales con el gabinete de Innovación con el fin de aclarar los temas de procedimiento y definir objetivos, necesidades de investigación en Ciencias Sociales y luego trasmitir a todos los centros la agenda del gobierno en esta materia y en cuanto al desarrollo del posgrado etc. Esta coordinadora no puede ser solo de los Institutos de la Universidad, sino que debe incorporar también a los Institutos de la Universidades privadas y los Institutos privados (CINVE; CLAEH, CIEDUR y CIESU etc.). Considero que no importa tanto su número de institutos que participen sino el acuerdo que se logre en de quien los representaría y sobre qué ejes temáticos llevar la conversación en las conversaciones con las autoridades competentes. Esta estructura en principio me parece que tendría que convocar a directores o responsables de programas de investigación y establecer en principio que funcionaría por acuerdos consensuados. Si se requiriese una organización más formal esta sería necesaria en tiempos futuros a partir de la evaluación de lo más útil para el desarrollo de las Ciencias sociales.

Creo que crear una coordinadora de este tipo que reagrupe a un conjunto importante de centros de investigación para que las pueda representar en ámbitos públicos sería un cambio sustancial en cuanto al desarrollo de las Ciencias Sociales en su conjunto en el país y en particular con las demandas de sus competencias como soporte para las políticas públicas.

Tal como me comprometí este es el borrador de lo dicho en la reunión del área. Quedo a vuestra disposición para mayores aclaraciones.

Sin más, los saluda atentamente Marcos Supervielle

Anexo.-

En el “Foro Internacional sobre el Nexo entre Políticas y Ciencias Sociales” que se realizó entre el 20 y el 24 de febrero del 2007 en Argentina y Uruguay.

En el mismo se constató que:

“ 1. La primera sociedad realmente global en la historia de la  humanidad enfrenta importantes retos susceptibles de alterar su carácter, su potencial democrático y su misma supervivencia. Sin embargo, en el preciso momento en que son necesarias mayores capacidades para la acción, hay una falta de confianza tanto en el conocimiento sobre estos desafíos como en nuestra propia capacidad para enfrentarlos. Urbanización caótica, nuevas pandemias, globalización sin control, pobreza y hambre masivos. ¿podemos simplemente observarlos de manera fatalista, como si careciésemos del conocimiento para entender cómo y por qué se producen y de la capacidad para lograr el cambio?

2. Responder negativamente conlleva a un desafío para la formulación de políticas e indisociablemente para la las Ciencias Sociales. Sólo un análisis riguroso de las dinámicas sociales puede aportar a los que crean e implementan las políticas – o a quien aspiran a formularlas – los medios necesarios para determinar por qué pueden fracasar reformas bien intencionadas, cuál puede ser el efecto de una acción propuesta, y cómo alcanzar de la mejor manera posible los objetivos socialmente deseables. Inversamente, la ausencia de un rigor analítico abre el camino al prejuicio, al dogma y al equívoco “sentido común.

3. El problema no es inextricable. Desde luego, los científicos sociales y los políticos plantean diferentes preguntas, siguen distintos calendarios y son juzgados por distintos criterios. No obstante, ambos se relacionan con la misma sociedad. El conocimiento que desarrollan las ciencias sociales es precisamente el mismo conocimiento que la política necesita para ser eficaz y democráticamente responsable”.

Al finalizar en Foro se realizó la Declaración de Buenos Aires. (Por Uruguay firmó Jorge Brovetto el entonces a favor de un nuevo enfoque hacia el nexo entre políticas y Ciencias sociales ministro del MEC de la época.

En el mismo, en que se agradece a la iniciativa de la UNESCO, por parte del gobierno de Argentina y del Gobierno del Uruguay declarando “... nuestra convicción de que la utilización acertada de Ciencias Sociales rigurosas puede conducir a políticas y resultados más efectivos. Dicha utilización requiere a su vez reforzar los vínculos entre las ciencias sociales y las políticas para el desarrollo social y económico. Los conocimientos que buscan las ciencias sociales son precisamente los que necesitaría una formulación de políticas acertada. El mundo necesita nuevas formas de interacción entre los científicos sociales y los que formulan y conducen las políticas, así como espacios innovadores para facilitar dicha interacción”.

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